¿En qué fase se encuentra mi organización?

Autor: DIANA MARTÍN MORENO

Las claves del crecimiento organizacional no residen en tomar decisiones e implantarlas buscando la adaptación al mercado y el entorno rápidamente.

Se trata de un proceso interno, mucho más complejo, que requiere de una reflexión profunda sobre el momento por el que atraviesa la empresa, sus implicaciones e impactos y la capacidad de abordarlo de la manera adecuada.

Para dirigir una empresa hacia la consolidación de su crecimiento, es imprescindible entender y profundizar en qué etapa se encuentra, ser consciente de la necesidad de avanzar a la siguiente etapa evitando el estancamiento, entender los cambios a los que se enfrenta en su nuevo recorrido, y adaptar su estrategia y organización interna a esta nueva fase en la que se introduce.

 

NO ME PREOCUPO, ME OCUPO

Si hiciéramos un símil con la vida familiar, se podría ver muy claramente la evolución de las etapas de nuestros hijos.   Nuestro hijo, de 15 años, que nos tenía acostumbrados a unas notas impolutas durante su trayectoria escolar, desde el inicio de este curso va aceleradamente en descenso.  ¿Qué ha podido suceder?  Él sigue manteniendo sus rutinas y técnicas de estudio que siempre le han favorecido y sin embargo los resultados son totalmente distintos.

Ante este supuesto, la reacción de cualquier padre ante su hijo debe ser la de transmitir tranquilidad, la de transmitir la no preocupación por no tratarse de nada grave, y explicarle que se trata únicamente de una transición de una etapa a otra, de secundaria a bachillerato, donde todo ha variado:  el entorno, los compañeros, el contenido y los profesores, y por supuesto, él mismo también, ha crecido.

Sin embargo, sí debemos explicarle que, aunque no debe preocuparse, por tratarse de un cambio dentro de la normalidad y conocido, sí debe ocuparse, es decir, deberá poner los medios necesarios para adaptar sus hábitos y su manera de organizarse que hasta ahora le daban resultados, porque su entorno ha cambiado, y debe aprender a reconfigurar su forma de estudio.  Es necesario que pare, reflexione, observe la nueva realidad y que realice los cambios necesarios para adaptarse a su nuevo entorno, siendo ésta la única manera de volver a los resultados positivos.  Por tanto, el lema a seguir sería un “No me preocupo, sí me ocupo”.

 

CLAVES DEL CRECIMIENTO ORGANIZACIONAL

Esta situación que nos parece tan común y normal en la vida de nuestros hijos y en la nuestra propia, donde parece más fácil detectar o entender cómo vamos recorriendo nuestro camino y la transición de una etapa a otra con la ayuda del factor edad, ocurre igualmente en la vida de las organizaciones.  Las empresas van avanzando a través de su ciclo de vida natural atravesando distintas etapas que requieren de distintas estrategias y organización interna en cada una de ellas.  La diferencia con la trayectoria personal es que no existe una edad establecida que nos avance de una manera tan marcada los cambios entre las etapas.

El bienestar de las empresas depende de una buena organización interna alineada con la estrategia.  La buena organización interna depende, a su vez, de las habilidades de sus equipos directivos para saber adaptarla a las circunstancias del entorno en el que se encuentran en cada momento.   El entorno son los cambios generales que se producen en el mercado o los propios del sector (cambio de secundaria a bachillerato), y la organización interna es la alineación las prioridades estratégicas con el diseño de estructuras, los sistemas de coordinación y comunicación internos, los perfiles de los equipos directivos y la calidad de liderazgo que se ejerce (hábitos de estudio, rutinas y sistemas que tengo y cómo los manejo).

En cada ciclo de la vida de las organizaciones (1) surgen nuevos retos y problemas distintos que los que tenía en la etapa anterior que requieren de dirección, estrategias, acciones y hábitos distintos para afrontarlos de forma exitosa.  Cada ciclo, por tanto, requiere de una estrategia, organización interna y dirección acorde al momento en el que se encuentra la organización.

Muchos de los problemas por los que atraviesa una empresa se refieren a pautas comunes de comportamiento según la fase en la que se encuentra.  Cuando vemos nuestros propios problemas reflejados en los problemas de nuestros semejantes a través de comportamientos comunes, (los amigos de mi hijo de la misma edad también han experimentado el mismo cambio), esto nos indica que lo que está sucediendo es absolutamente normal y que sólo tengo que aplicar herramientas que me permitan adaptarme al cambio, que, por lo general, están a mi alcance y son conocidas.  Tienen solución.

Por tanto, es de crucial importancia que cada organización sepa identificar y entender en qué momento de su ciclo de vida se encuentra exactamente, para poder actuar en consecuencia.  Sin embargo, esto no es tan fácil de identificar, a pesar de que muchas empresas afirmen conocer exactamente el punto en el que se encuentran.

 

REACCIONES HABITUALES A LOS CAMBIOS DEL ENTORNO

Desde que el COVID se introdujera en el ecosistema empresarial, mucho se ha debatido sobre el impacto directo y futuro que ha tenido y tendrá en la forma de vida como la entendíamos hasta ahora y el cambio drástico de hábitos de consumo.  Si nos fijamos en el caso del sector retail y, en concreto, el sector moda, el impacto ha sido de gran envergadura por el drástico descenso del consumo.  Especialmente alarmantes son los datos de caídas de entre 35-40% de volumen de ingresos en el año 2020, así como los consecuentes cierres de puntos de venta y comercios abocados a la desaparición.  ( 2)

Otro de los grandes tópicos sobre los que ha provocado debate la pandemia es el cambio y transformación en la forma de consumir.  Muchas empresas del sector, independientemente del tamaño, de su estado de maduración, o de su papel en la cadena de suministro (desde productores y confeccionistas hasta comercializadores) están teniendo que adaptarse rápidamente a los cambios que demanda el mercado para poder frenar al menos parcialmente la caída a la que están siendo sometidos.

De manera generalizada, las organizaciones del sector textil están enfocando el cambio hacia la redirección de sus operaciones y procesos a corto plazo:  por un lado hacia el producto, cuya tendencia de consumo está centrada a su vez en dos ejes fundamentales, que son, por un lado la sostenibilidad como tendencia general en desde el punto de vista del consumidor aplicada a todos los sectores, y por otro lado la moda encaminada hacia un tipo de producto más casual y cómodo, derivado de las políticas de distanciamiento social como el teletrabajo y de la reducción abrupta de nuestros actos sociales.

Por otro lado, el foco del cambio se ha dirigido hacia la transformación digital, el otro gran reto al que nos ha empujado la pandemia y en el que las organizaciones están invirtiendo para intentar garantizar su crecimiento y sostenibilidad en el tiempo.  En el caso del sector textil y de la moda en concreto, se trata de un gran reto, que, paradójicamente frente a la imagen de rapidez (motivada por los cada vez más rápidos cambios de temporada, colores o tejidos), modernidad y glamour, se caracteriza por tener un bajo desarrollo en nuevas tecnologías, siendo muy intensivo en la mano de obra para la producción.  Además, la transformación digital, tanto para el desarrollo de sus habilitadores como para su implementación o uso, requiere de competencias todavía no muy extendidas en el sector. (3)

El objetivo de girar las operaciones tan rápidamente está enfocado a la mejora significativa en los resultados de negocio.  Es decir, muchas de las empresas buscan cambios bruscos y rápidos con la esperanza de ver rápidamente la influencia de estos cambios en los resultados de negocio.   Se trata de una reacción muy normal muy propia de necesidad de obtener resultados a corto plazo.

 

EN QUÉ ETAPA SE ENCUENTRA MI ORGANIZACIÓN

Sin embargo, la rápida focalización en adaptar las operaciones y procesos, en muchos casos no permite ver con claridad la verdadera reflexión sobre la transformación que necesitan hacer las empresas para para enfrentarse a la aparición de problemas nuevos y cada vez más complejos, que, les permitirán transformarse para ser sostenibles a largo plazo.

La pandemia  nos obliga a reflexionar si las empresas han puesto todos los medios posibles para sobrevivir en el ecosistema y poder seguir avanzando por el camino del crecimiento.

Hablamos de la importancia de conocer con seguridad la etapa en la que se encuentra nuestra organización, y de prepararla de una manera adecuada para una transición exitosa a la siguiente fase.  Hablamos de los cambios necesarios en la organización interna persiguiendo una estrategia enfocada al medio y largo plazo.

 

CONCLUSIONES

La transición entre etapas requiere de la reorganización de muchos aspectos internos, empezando por el enfoque estratégico, que deberá ir alineado con la reorganización interna, aplicada a muchas variables para dar el sentido a la estrategia:  definición de estructuras, creación de nuevos sistemas de coordinación, elementos de comunicación, definición de una cultura específica o revisión de procesos.

Además, será de vital importancia, para continuar por el camino del crecimiento, saber dirigir esta transición con un enfoque simultáneo de las actividades del momento actual con la preparación de la organización hacia una visión puesta en el crecimiento más a medio y largo plazo.

 

1. Adizes, I. Ciclos de vida de las organizaciones. Díaz de Santos, 1988.
2. Informe Sector Moda Ernst&Young -Análisis del impacto de la crisis del Covid-19-.
3. Aitex (Asociación Investigación Industria Textil).
 

 

 

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